Lo que estaba escrito

Aun no había nacido, pero su familia ya tenía preparado su destino. Sabían que sería una niña y se llamaría Luz. Sabían que tendría el bautizo dos meses después de su nacimiento, que haría su comunión y quince años bajo la resolución de Dios. Sabían que iría a la Iglesia los domingos.

Luz acudiría a las mejores escuelas de la ciudad, no podría ser otra que una cristiana o católica. Sabían que Luz lavaría los trastes y ropa a partir de los 12 años, y que a los 18 saldría por primera vez de antro. Luz debía ser una excelente alumna, sacar notas perfectas, no reprobar nunca, vestir con falda larga, no dejarse tocar o besar porque ella era una mujer “decente y deseable”. Luz comenzaría a tener sexo pasados los veinte o llegar virgen al matrimonio “porque la virginidad era lo más valioso de una mujer”. Luz no podía negarse, de hacerlo sabían cómo castigarla: Con golpes, con palos, con humillaciones, si andaba con falda corta “sería una puta, incitaba promiscuidad”, si salía baja de en clases le decían “tonta, pendeja e inútil”. Si Luz no quería ir a misa, odiaba la Iglesia u otro credo, sería despreciada por Dios, por el señor Todopoderoso y caería en pecado y perdición. Si Luz era tocada y buscaba su propia placer sería la vergüenza, porque las mujeres, las “damas de verdad” son “sumisas y calladitas, eso las hace bonitas”. Por supuesto, su familia sabía que Luz elegiría a un hombre como esposo, a un “macho alfa” porque la lesbiandad es mala, es perversa y erótica. Solo eso, erótica para los hombres.

Cuando Luz nació, creció y comenzó a ser ella, a dudar, a tener criterio, a leer y razonar, decidió no seguir el credo familiar y fue humillada, violentada y despreciada “para que aprenda a obedecer”, luego de que lloró, lloró y lloró, lo superó y se dio cuenta que despreciaba la sumisión, el abuso “que normalmente se vive” para “ser como todos”.

Luz eligió lo que toda su familia aborrecía, Luz fue pisoteada y rechazada con fuerza “porque no era buena ni moral”, Luz decidió vivir con su pareja, una mujer que la ama y la respeta, que no la humilla ni maltrata. Luz a sus 20 años salió de casa y no se compraba falacias baratas del “qué dirán” y  vive feliz con sus creencias y elecciones. Lejos de su casa.

 

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